MUSEO DE ARTE REALISTA

Año: 2015
Localización: Albacete
Convocatoria: Concurso para el Museo de Arte Realista de Albacete

Ofrecer soluciones para la remodelación y adaptación del chalet Fontecha, jardín y local anexo a Museo de Arte Realista de Albacete con las reglas de juego normativas supone un reto para el desarrollo del proyecto con algún valor añadido. La intención es aprovechar estos condicionantes para crear un centro museístico que respete y ceda protagonismo a la preexistencia junto con el arte y establezca un diálogo por mímesis con la nueva arquitectura desplegada en el jardín. Por ello, queremos proponer una actuación modélica en términos de sensibilidad contextual mediante mínimas intervenciones de adecuación del chalet para su renovación y accesibilidad, beneficiándonos de esto para la conexión con el local mediante una prolongación que abraza y refleja el arbolado existente mientras renueva las medianeras degradadas, siendo un atractor público.

El nuevo Museo es una oportunidad para desarrollar un concepto contemporáneo de museo nutrido de un trascendental rol urbano y una responsabilidad histórica como elemento cohesivo de la comunidad ciudadana, mediante sencillas operaciones a distintas escalas:

Integración del conjunto y relación con la ciudad
La intención es poner en valor chalet Fontecha volcado a la calle Tesifonte Gallego siguiendo los mismos criterios de mímesis que trazan la propuesta, a través del tratamiento de las medianeras principales de los edificios anexos más visibles por tráfico peatonal y rodado. Evitando sofisticados recursos tecnológicos, establecemos un diálogo con la preexistencia mediante la incorporación en las medianeras de un asequible textil plástico brillante que refleja las cubiertas y el entorno verde que no se percibe desde la calle, envolviendo el conjunto en un juego de reflejos ondeantes sobre los que serigrafiar las exposiciones albergadas. Esta estrategia de “cartel espejo” permite de forma flexible y económica la percepción desde la vía pública como reclamo y la integración de manera respetuosa con el entorno, ofreciendo una percepción enigmática y evanescente del edificio.

Jardín
Debido a que el entorno definido por el jardín constituye un espacio inseparable del edificio por formar parte de la configuración caracterizada del Bien de Interés Patrimonial, queremos mantener el trazado existente incorporando el recorrido construido que trata la medianera deteriorada adosándose a la vez que soluciona aspectos de accesibilidad y conecta el edificio Fontecha con el local. Esta intervención con cerramientos de vidrio espejo refleja las vistas del jardín mimetizándose al mismo tiempo que las disfruta y sortea los árboles apoyándose en el terreno con escasa ocupación para mantener las especies vegetales existentes.
El nuevo “agente camuflado” guía la ordenación del recorrido de exposiciones al aire libre de las que disfruta también desde el interior y protege con textiles extensibles, actuando de manera permeable en su llegada al local para ofrecer un escenario que articula elementos de mobiliario puntuales integrados en el jardín, el cual queda como soporte de uso polivalente para responder al máximo de necesidades culturales y sociales.

Edificio Fontecha
Partimos del respeto al carácter del edificio preexistente para identificar mínimas alteraciones de carácter puntual que solucionen aspectos de accesibilidad con los nuevos recorridos asociados al funcionamiento museográfico del chalet. Para esto, utilizamos la sala de acceso por el jardín y proponemos un hall de transición que integre las comunicaciones necesarias como soluciones normativas al mismo tiempo que cumplan como parte del nuevo recorrido conectado del museo, en el cual diferenciamos exposiciones permanentes, temporales e itinerantes. De esta forma, se conservan las salas de valor histórico del edificio como parte de la exposición permanente, continuando en la zona articuladora del nuevo hall con exposiciones temporales, para derivar en la nueva conexión de recorrido construido hacia el local con exposiciones itinerantes.
Las nuevas salas de la colección permanente del Museo responden al concepto curatorial que propone exponer los fondos agrupados en unidades temáticas asociadas a otras tantas unidades espaciales tan neutras como determinadas. La arquitectura juega aquí un papel de construcción del espacio que al mismo tiempo quiere desaparecer en favor de las obras expuestas y el valor histórico del edificio preexistente. Para conseguir este efecto se ha trabajado sobre las proporciones ideales que hacen de cada sala un lugar tan equilibrado que al tiempo que construye y delimita el espacio para hacerlo abarcable y comprensible, resulta imperceptible al espectador que vuelca toda su atención en el objeto de su visita. Este proceso de desaparición de la arquitectura incorporada consiste en unas guías superiores paralelas al perímetro de las salas sobre las que descuelgan cables invisibles o paneles textiles neutros e iluminación, en función del fondo en el que se inserta y los huecos de luz que tamicen cuando sea necesario, aprovechando la luz natural y artificial según convenga.
De esta manera, conviven obra y edificio sin tensiones estéticas, percibiendo el conjunto y minimizando cualquier accidente físico de las superficies con valor histórico.

Local Dionisio Guardiola
Nos encontramos ante una ocasión para vincular el recorrido museográfico construido por la medianera desde el edificio Fontecha, aprovechándolo como fachada para dignificar su acceso desde el jardín y sirviendo de prolongación del tránsito proyectado para actuar como soporte polivalente que aloja usos integrados con el museo y vinculados al jardín de restauración, administración y comercio. Este último como captador de la calle comercial Dionisio Guardiola, desde la que la actuación se percibe como un nuevo pasaje cultural que permite un grado de independencia a la vez que forma parte de la experiencia.